“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Mateo 28:19-20 nos manda a “ir al mundo” y Hechos 1:8 “a ser testigos”. Dios nos ha hecho agentes de cambio. Tanto tu como yo hemos sido predestinadas para realizar una gran obra;

  • Salvar vidas
  • Impartir esperanza
  • Dar vista a los espirituamente ciegos
  • Ayudar el herido
  • Levantar al caido
  • Alumbrar al perdido
  • Prestar una mano de ayuda

Miles de jóvenes a temprana edad se inscriben en la fuerza naval, aérea o el ejército de los Estados Unidos de Norteamérica porque quieren hallar el sentido de su vida y hacer una diferencia. Están dispuestos a dar su vida por una causa “en ocasiones” buena y justificada, pero al final de cuentas temporal. La misma puede ayudar hasta cierto punto para arreglar los problemas políticos de una nación o sector, pero no el corazón, dolencia y vida de las personas en particular.

Sin embargo, enlistarse en el ejército de Dios; el ejército de Salvacioón, sirve un propósito personal y eterno en las vidas de los individuos. Nuestro Señor no solo se enfoca en las cosas, eventos, o los intereses de un grupo en particular, sino en la vida de las personas mismas. El se enfoca en y transforma la raiz de todos los males del hmre; el corazón.

Amada, Dios tiene Sus ojos en tí y en mí. El nos ha dado el poder y enviado como a sus profetas de la antiguedad, para ser testigos de Su amor, misericordia y gracia salvadora. Vayamos con brazos abiertos!

Oración: Señor, aceptamos el reto que has puesto delante de nosotras. Gracias por el privilegio de comisionarnos para una tarea de alcance celestial. Gracias porque como mujeres cristianas hemos sido llamadas a hacer la diferencia. Y gracias porque aunque somos débiles, tenemos la potencia de Tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Cantaré De Su Amor, Forgiven – https://www.youtube.com/watch?v=VjrdBdA9nBc

Violeta Guerra para Maestras del Bien ©2016 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org