“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,..” (Filipenses 3:13).

La vida de Rut nos enseña como romper definitivamente con el pasado (Rt 1:14-18). Ella era de Moab; un pueblo idólatra, lleno de maldad e inmoralidad. Pero siendo nuera de Noemí; una mujer de Dios, aprendió principios morales, valores familiares y lo más importante… conoció a su Dios.

Valorando esto más que su antígua vida le dijo a Noemí con plena determinación en sus palabras: “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:16b). Pero también, fue firme en sus acciones: “a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más” (Rut 1:16ª, 18).

Lejos de volverse a su pueblo, su parentela y sus dioses como su cuñada (1:15), Rut:

  • Salió definitivamente de Moab
  • Dejó su vida pasada, sus dioses y cualquier vínculo con ellos
  • Optó vivir con el pueblo de Dios, y
  • Decidió morir por el Dios de Noemí; ahora también su Dios

Contrario a Orfa, el pueblo de Israel cuando salió de Egipto y la mujer de Lot al salir de Sodoma y Gomorra, Rut se fue de Moab y jamás miró ni volvió atrás. Su decisión de alejarse de su pueblo fue determinante en permitirle vivir alejada del pecado, en novedad de vida y para la gloria de Dios.

Será imposible empezar de nuevo y gustar los deleites del siglo venidero mirando hacia atrás. Tampoco podremos romper definitivamente con la vida de pecado y su atractivo si no salimos resueltamente de su entorno, dejando las relaciones y parentescos que nos pueden inducir a volver a ellos. La única manera de permanecer firme es uniéndonos al pueblo de Dios; refugio para todo creyente, y aferrándonos a Jesucristo.

Amada, si deseas un nuevo comienzo, debes darle la espalda al pasado, caminar siempre hacia delante y no mirar atrás. De lo contrario seguirás oprimida, comiendo pan de dolores, y te convertirás en un símbolo de vergüenza. Extiéndete a lo que está delante, “al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Oración: Padre, quiero romper las cadenas que me atan a un pasado viciado, doloroso y vergonzoso. Ayúdame a seguirte y mirar siempre hacia delante. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Mi Trabajo Es Creer, MYaroide – https://www.youtube.com/watch?v=hJDGlwFhRuA

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