Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).

Si bien la Navidad está caracterizada por el alboroto, el ruido y la comercialización; personas de viaje desde otras regiones, las plazas llenas de compradores y vendedores, el tránsito congestionado, fiestas y decoraciones en todo lugar, etc. no dista mucho del alboroto que imperaba en los días del nacimiento de Jesús.

La actividad caracterizaba los días del nacimiento de Jesús. Gran número de personas viajaban de un lugar a otro, las calles estaban saturadas, los hoteles estaban llenos, y los comerciantes haciéndose de las suyas. María y José también se encontraron en medio del alboroto viajando de Nazaret a Belén; la ciudad de David, por mandato de Dios.

Eran los días de Augusto Cesar quien promulgó un edicto para que todo el mundo fuese empadronado, y requería que las personas regresaran a su ciudad natal para ser censados. Fue un suceso de grande gozo pues las familias se estaban reuniendo, algunas seguramente después de mucho tiempo.

Belén estaba saturada. Tanto que María y José no encontraron lugar en el mesón y tuvieron que pasar la noche en el campo, exento de las comodidades propias de un hotel, pero en paz y bajo el hermoso firmamento de Dios. Dios lo coordinó todo estratégicamente así:

Primero, para propiciarles quietud en medio del alboroto

Segundo, para proveerle espacio al escenario donde las huestes celestiales harían su espectáculo de luces y cánticos

Tercero, para darles privacidad y carácter de exclusividad a los fieles que con expectativa, después de 400 años de silencio de parte de Dios aun esperaban al Mesías prometido

Amada, es posible hallar quietud en medio del alboroto. No importa las circunstancias que nos rodean, o el enfoque y las actividades que los demás desarrollan, podemos celebrar el nacimiento de Jesús con gran expectativa y centradas en su mensaje real y original. ¡Venid fieles todos y adoremos a Cristo el Señor!

Oración: Gracias Padre porque Jesús nació en medio de circunstancias como las nuestras; un mundo en afanes y placeres, pero unos fieles en expectativa. Gracias porque ¡Él es mi Príncipe de Paz! Amén.

Alabanza: Venid Fieles Todos, https://www.youtube.com/watch?v=VXlZtXA4au4

Violeta Guerra para Maestras del Bien – ©2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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