A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.”  (Juan 1:11)

¿Has escuchado la frase: “de mejores lugares me han echado”? Es fuerte el impacto del rechazo que recibimos en nuestro corazón. Muchas no se lanzan a nuevos proyectos, a hacer nuevas amistades o integrarse a ciertos grupos por el temor a ser rechazadas, discriminadas o decepcionadas. A Jesús le pasó en 3 ocasiones:

  • En su nacimiento

Lucas 2: 7 relata que Jesús tuvo que nacer en un pesebre porque no había lugar para él en el mesón. Nadie se dignó a cederle el lugar a una mujer embarazada y a punto de dar a luz.

  • En Su pueblo

En Juan 1:1 el apóstol testifica personalmente que su pueblo lo rechazó.

  • En los corazones

Las personas entre quienes vivió, hizo milagros, suplió necesidades, sanó enfermos, levantó de la muerte y libertó de espíritus inmundos olvidó todo, cerró su corazón y prefirió que soltaran a Barrabás en lugar de Jesús. Mas bien junto a los principales sacerdotes y los alguaciles gritaban: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! (Lc 23:18, 20-21, Jn 19:6, 15)

Pero eso no es todo. El es sigue siendo rechazado cada día por millares de personas que no lo aceptan en su corazón. Y lo que es peor, por millares de sus hijas quienes rechazan sus preceptos y no lo dejan tomar el control de sus vidas. Más ¡gloria a Dios! que Cristo no se da por vencido. Gracias a Dios que por amor a nosotras Cristo sigue tocando cada día la puerta de nuestro corazón (Ap 3:20). Tampoco tú te des por vencida en perseguir y hacer lo que es correcto.

Amada, no te amedrentes ni temas al rechazo, sino sigue tocando esas puertas que necesitas que se abran, pues Dios ha prometido: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt 7:7). Perdona, ama, sueña, y no cierres tu corazón. Dios te recompensará grandemente.

Oración: Gracias Señor porque a pesar de mi rechazo no te venciste a la tercera. Gracias por seguir insistiendo tocando a la puerta de mi corazón hasta que finalmente abrí. Quiero ser mas como Tú. Ayúdame a no desmayar en hacer el bien, y a desear y hacer siempre Tu voluntad. Por tu sangre a mi favor, amén.

Alabanza: Desde Mi Interior, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=1HxvHVa4a98

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