“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”  (Eclesiastés 3:1)

Eclesiastés del 3:1-8 nos recuerda que existe una estación y tiempo limitado y determinado para todo en esta vida. Hay tiempo para nacer, tiempo de morir, tiempo de plantar, tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de matar, tiempo de curar, etc. Sabiamente Dios diseñó un tiempo para todo y ¡gloria a Dios por eso!

No me imagino llorando hasta la eternidad, ni riendo sin parar. Como tampoco puedo imaginarme plantando hasta la eternidad en un negocio, un terreno o una iniciativa que nunca da fruto. Con sobrada razón el sabio Salomón dijo que “Mejor es el fin del negocio que su principio” (7:8ª).

Las estaciones o tiempos nos hablan de un balance, de la transitoriedad de la vida, de fines necesarios y de renuncia. Pero también nos hablan de la dinámica de la vida, de nuevos comienzos, de abrazar y de esperanza. Por eso,  “… En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él” (Ec 7:13-14).

¡Cristo ha nacido! Nos ha traído buenas nuevas. Y nos ha predicado el año agradable al Señor; “buenas nuevas a los pobres; sanidad para los quebrantados de corazón; libertad a los cautivos, y vista a los ciegos” (Lc 4:18). Este bien puede ser tu año.

Amada, cualquiera que sea tu situación tráela a los pies de Cristo sabiendo que de este lado del sol, todo en Su tiempo vendrá a su fin; sea bueno o sea malo. Mejor “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Ti 2:12-14).

Oración: Gracias Padre porque el fin es mejor que el comienzo. Ayúdame a reconocer los tiempos y confiar en Tí cuando tenga que aceptar o terminar. Quiero que este sea un año agradable. Enséñame a vivir aferrada a Cristo, soltar lo que estoy reteniendo a la fuerza y abrazar por la fe lo nuevo que Tú me darás. Gracias porque de Tí y no de este mundo viene mi esperanza. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Tiempo de Amar, Jaci Velasquez – https://www.youtube.com/watch?v=l24eBzzSs80

Violeta Guerera para Maestras del Bien – ©2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org