Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.(Mateo 4:19)

¿Has escuchado la frase: “Marineros somos y en el mar andamos”? Esta frase describe perfectamente la vida del creyente.  No solo que somos marineros, sino pescadores de hombres.

Todos los días en el mar del mundo se presentan numerosas oportunidades para tú y yo compartir nuestra fe y las buenas nuevas de salvación. La clave consiste en estar deseosa de hacerlo y preparada para toda buena obra; sea una palabra de aliento, un saludo amable o una obra de caridad.

Si bien es cierto que muchas personas no nos atenderán, habrán otras que sí podremos pescar para Cristo. Y las que se nos escapen de nuestra red, serán felizmente atrapadas por otras marineras que también andan en el mar pescando.

Lo importante es dejarnos usar por Dios. No tenemos que ser teólogas ni grandes oradoras, solo necesitamos amor por las almas y la disposición de compartirles el testimonio de lo que Cristo ha hecho en nuestra propia vida.

Amada, el océano es grande y los peces muchos. Permite que Dios te use como vara.

Oración: Señor gracias por los pescadores que con paciencia, amor y persistencia tendieron su red para traerme a Cristo. Ayúdanos a recordar nuestra historia y estar preparadas, dispuestas y alertas, a las oportunidades que Tú nos brindas para compartirla con otras.  En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Buen Buen Padre, Kairos – https://www.youtube.com/watch?v=C6jT_iRFWm8

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