“Caí en tierra y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 22:7)

Había un joven cuya madre tenía una nueva familia formada con otro pretendiente, y cuyo padre no existía en el cuadro desde que él tiene uso de razón. El y su hermana a una corta edad fueron forzados por su madre a independizarse. Vivió el rechazo de su padre desde antes de dar su primer respiro y luego el de la madre. Una vida de abandono, una vida de soledad, una vida de un constante luchar por sobrevivir.

Sé que suena triste, pero seguro hay muchas historias similares a esta. Y sé que quizás muchas de ustedes tienen su propia historia de abandono o sufrimiento, pero este versículo bíblico le da un nuevo color a tu historia.

Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?” Nos encontramos con un Saulo cumpliendo su labor de perseguir y matar a los cristianos. En este momento se encuentra en el piso siendo confrontado por Dios.

Mientras leía el texto notaba que Dios no dice Saulo, Saulo ¿por qué persigues a los cristianos? O ¿por qué persigues los míos? Dios dice “¿por qué ME persigues?” ¿A MI? Dios lo toma personal. DIOS SE LO TOMA PERSONAL. El habla de tí como si fuera El mismo. Es que una parte de él empezó a morar en tí cuando decidiste creer en Jesucristo.

Gracias a Jesús pasamos de víctimas de abandono, y de una historia triste, a ser tan importantes para el Rey de reyes y Señor de señores que cuando nos afectan o nos hieren, él mismo sale a luchar a nuestro favor. YA NO ESTAS SOLA. Y no solo eso, sino que el que está con nosotras es el mejor acompañante que podemos tener.

Ya tenemos quien nos ama, nos protege, nos cuida y quien pelea por nosotras. Tenemos alguien que se compadece de nuestro dolor y nos defiende, ¡ya tenemos dueño! Puedes sentirte amada, puedes sentirte confiada. Recuerda que Dios está cerca, más de lo que te puedes imaginar.

Oración: Padre Dios gracias porque cuando nadie me vió, tú me viste, cuando nadie me amó tú me amaste. Gracias por tan inmerecido don. Tanto cuidado y cariño hacia mí, es incomprensible. Ahora soy tu hija comprada con sangre. ¡Gracias Dios! En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Supe que me amabas, MGándara – https://www.youtube.com/watch?v=d_oQ78SFioE

Roselyn Lima para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

2 COMENTARIOS

  1. Que maravilloso saberlo! Que maravilloso es el amor de Dios por sus hijos e hijas. No había comprendido como en un pasaje que he leído muchas veces estuviera escondido TANTO amor… le pertenecemos y eso es glorioso!!!

    Dios las bendiga amigas y compañeras, maestras del bien.

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