“Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,..” (Juan 2:7-9)

Convertir el agua en vino fue el primer milagro de Jesús en su ministerio terrenal. Con esta hazaña el escritor nos dice, que Jesús reveló su gloria a los discípulos (Jn 2:11). Transformar el agua en vino implicó alterar la naturaleza, color y composición del agua. Implicó tambien, realizar en un instante, el proceso que en la industria moderna lleva años. Al hacer este milagro Jesús demostró varias cosas:

  • Su poder sobrenatural y transformativo
  • Su capacidad de tornar un fracaso en una bendición
  • Su habilidad para convertir lo ordinario en extraordinario
  • La operación de naturaleza que vino a realizar en nuestras vidas

Este Jesús que transformó el agua de las tinajas en un vino exquisito, es el Verbo por quien fueron hechas todas las cosas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Jn 1:3). Es aquél por medio del cual fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades (Col 1:16). Y es por quien, a quienes creen en su nombre les da potestad de ser hechas hijas de Dios; las cuales no son engendradas de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Jn 1:12-13).

Su propósito es salvarnos (Jn 3:16), transformarnos (2 Co 5:17), y perfeccionarnos (Fil 1:6) para la alabanza de su gloria (Efe 1:6). Su deseo no es meramente mejorar nuestras vidas, sino transformarla llevándonos a la estatura de Su plenitud. “Amadas, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y toda aquella que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí misma, así como él es puro (1 Jn 3:2-3).

Oración: Padre, gracias porque deseas revelar Tu gloria en mí y a través de mí. Gracias por tornar mis fracasos en bendición, mi vida ordinaria en extraordinaria, y el agua de mi corazón en un vino exquisito. Gracias porque aunque ya soy una nueva creación, Tú continúas el proceso transformativo en la tinaja de mi corazón. Oh, cuán dulce es el toque transformador de Tu gloria. En Cristo Jesús, amén.

Alabanza: Un Toque De Su Gloria, IValdez – https://www.youtube.com/watch?v=sc2Oy3_q_xg

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