Colosenses 3:18 “Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.”

Hace muchos años, jovencita en la fe, oí una hermana decir en una conferencia “ninguna mujer le importaría someterse a un marido que la amase tanto como Cristo ama a la iglesia.” Como no tenía mucho conocimiento bíblico en este tiempo, me acuerdo diciendo a mí misma, “hay dos posibilidades aquí, ella es muy diferente que yo o ella no tenía ni idea de la profundidad  del pecado en su corazón”. Después de más de 30 años caminando con el Señor necesito decirles que fue la segunda.

Antes de comenzar, creo que es importante recalcar que la sumisión bíblica no es solamente para la mujer sino es un mandato que el Señor ha dado a todos los creyentes; al esclavo a su amo en 1 Pedro 2:18, creyente a los autoridades en Romanos 13:1, entre creyentes en Efesios 5:21 y de los creyentes hacia Dios en Santiago 4:7.  Aunque la vida cristiana es una de sumisión, la mujer tiene un llamado especial sobre esto. Digo que es especial porque con un espíritu manso y sumiso es como una mujer agrada Dios y abre un canal de bendiciones. También digo que es especial porque es contra-naturaleza y contra-cultural y por ende solamente una mujer caminando con Dios puede ejercitarlo.

La sumisión bíblica de una mujer hacia su esposo, solamente es posible con la morada del Espíritu Santo. Fíjense que dije sumisión bíblica y no sumisión porque pudiéramos ser sumisas por temor sin embargo esto no es la sumisión que Dios quiere porque la bíblica es por amor y no por temor.  Es algo que llama la atención a aquellos alrededor de ella, y aunque la reacción natural es burlar y criticar a la mujer sumisa, es por convicción de su propio pecado. Debemos recordarnos que cuando ocurre es porque El Señor está haciendo en su corazón que no es evidente sin embargo es real. Arthur Schopenhauer un filosofo alemán del siglo 18 dijo: “Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, es ridiculizado. En segundo lugar, es opuesto violentamente. Y en tercer lugar, se acepta como autoevidente”.  No estoy sugiriendo que todos lo van a creer sino recordarnos que  Isaías 55:11 nos dice “así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié”. No solamente las palabras de la Escritura están usadas por Dios sino la palabra en acción también. Dios usara una vida entregada a Él para convencer a otras o sino para condenar aquellas que rehúsan creer. Nuestro deber es seguir a pesar de la reacción de aquellas alrededor.

Hay algunos principios que podemos usar para evaluar nuestro corazón para ver si nuestra sumisión es bíblica. Primero, como inferí arriba, la sumisión bíblica siempre es voluntaria. Si alguien esta forzándote a ser sumisa, esto es esclavitud y no sumisión. La sumisión, no importa si es de la esposa al esposo o vice versa, a las autoridades o a Dios es un acto de la voluntad; es una decisión de morir a uno misma para honrar a Cristo. Gálatas 5:1 nos recuerda “Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.” Cuando uno está sometiéndose porque se siente obligada hacerlo, el resultado final será la ira y el resentimiento (Romanos 4:15)  ¡y no la libertad! Aun cuando tu esposo no está forzándote, si no te sientes obligada por la Palabra, el resultado final será igual.

Nuestra meta no debe ser sumisa por la obediencia sino por agradar a Dios. El primero es trabajar por obras sin embargo el segundo es ¡trabajar en el espíritu! Sabemos que la salvación es por fe (Efesios 2:8) sin embargo muchas veces olvidamos que el caminar también, como Gálatas 5:25 nos recuerda “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.” Dios es el único sabio, y omnisciente y Él es el único que nos puede guiar porque El conoce no solamente el pasado sino el futuro y nos avisó en  Isaías 48:17Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te enseña para tu beneficio, que te conduce por el camino en que debes ‘andar.”  “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros”–declara el SEÑOR– planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11)

El problema es, en que no confiamos en lo que no entendemos y como sus pensamientos son mucho más allá que nuestros (Isaías 55:8-9) Satanás se aprovecha de nuestra ignorancia. Sus tácticas no han cambiado desde el jardín de Edén cuando dijo a Eva “¿Conque Dios os ha dicho…?” Génesis 3:1. Él sigue distorsionando lo que Dios ha dicho para mantenernos desenfocadas.  Una de estas formas es en el significado de la sumisión. “Ezer K’enegdo” son las palabras hebreas dada a la mujer pero para entender el significado bíblico tenemos que ver otros versículos donde “Ezer” esta usada para no ignorar las ardides de Satanás. La palabra “Ezer” esta usada 21 veces en total en la biblia y 19 de ellos están usadas para referirse a Dios como vemos en Deuteronomio 33:29 Dichoso tú, Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvado por el SEÑOR? El es escudo (“Ezer”) de tu ayuda, y espada de tu gloria.” Obviamente si Dios es un “Ezer” para su pueblo, el “Ezer” no es alguien inferior como el príncipe de este mundo nos ha convencido sino es alguien con mucho valor. La mujer como  “Ezer” es una ayuda idónea, alguien parecido al hombre con el mismo valor y la misma inteligencia sin embargo, con dones y habilidades diferentes y por ende un rol diferente.

K’enegdo significa un reflejo como se ve con un espejo, y entonces ella fue diseñada para encajar perfectamente con el varón. La palabra para hombre en términos masculino es llamado “ish” y su raíz es fortaleza mientras para la mujer es “isha” porque fue tomada del hombre y la raíz de esta palabra es suave. Entonces se puede leer Génesis 2:18 como  hare un poder o fortaleza parecido al hombre que es digno / adecuado / apropiado para él. Ella, entonces fue diseñada para trabajar a su lado, completando el trabajo que El Señor ha asignado. Alguien que ayuda al hombre para ser más fructífero, no alguien que está por debajo de él y tampoco en competición con él. Génesis no es el único sitio dándonos una pista de lo que piensa Dios.  Proverbios 12:4 nos enseña “La mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.” La palabra usada para virtuosa es “chayil” y significa fortaleza, capaz, habilidad, valor, actividad, persistencia, riqueza y energía. Como los dos son uno en el matrimonio, (Génesis 2:24), cuando no estamos obrando en el rol asignado por Dios,  seremos podredumbre en los huesos de nuestro esposo y estamos derribando nuestra casa con nuestras propias manos (Proverbios 14:1).

Podemos concluir entonces, que en las áreas donde ella es fuerte, él es débil y donde él es fuerte ella es débil, de nuevo complementando uno al otro. Nosotros fuimos creados diferentes, cada sexo con algunas de las características de Dios y cuando trabajamos en equipo estamos desplegando al mundo como Dios es. Demostramos la gloria de Dios a través de nuestro rol bíblico. Elizabeth Elliot sabiamente había dicho “El ser una mujer no me hace una cristiana diferente, sin embargo el hecho de ser cristiana, me hace una mujer diferente.”

Entonces Dios ha creado el hombre y la mujer diferentes para glorificar a Él y cuando nos desenfocamos perdemos la oportunidad de ser sus embajadores. Cuando nos damos cuenta que la vida no se trata de nosotras sino de Dios y cuando mantenemos el enfoque en Dios las tinieblas son espantadas por la luz de Cristo.

Una mujer no creyente no puede participar en la sumisión bíblica y para las creyentes casadas es solamente posible cuando enfocamos en Dios, confiamos en El totalmente y manejamos nuestro rol en una forma bíblica.  Lo que Dios nos ha pedido es que en vez de ser 2 personas chocando uno con el otro por las mismas diferencias que tenemos, sean dos personas enfocadas en Dios, sometiéndose a una cabeza, Jesucristo.

“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo.” (Efesios 5:22-23)

Dios es grande, Dios es sabio, Dios es por nosotras y a menos que entendamos que “para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito,” (Romanos 8:28) no podremos caminar en Su Espíritu.

Espero que cada una de nosotras nos evaluamos para ver si estamos caminando como El quiere o como Satanás quiere. Bendiciones.

 

Cathy Sheraldi es doctora en medicina con especialidad en endocrinología, y esposa del Dr. Miguel Núñez, pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional (La ibi) en Santo Domingo, Rep Dominicana. Escribe para TGC Español y está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la ibi. Puedes seguirla en twitter o visitar su fb en: https://www.facebook.com/MujerParaLaGloriaDeDios

 

 

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