“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”. (Isaías 12:6)

En la Escritura abundan las palabras y exhortaciones al gozo, la alegría, el regocijo, el contentamiento y las expresiones de júbilo. El canto es una de esas expresiones que nos ayudan a expresar la alegría de nuestro corazón y nos sostiene en medio de la tristeza. Dice un himno tradicional: ¡Notas alegres cantad, y con fervor proclamad!

Tenemos razones poderosas para cantar y estar siempre gozosas (Fil 4:4); el amor de Dios, el perdón de nuestros pecados, la salvación de nuestra alma, la paternidad de Dios, las misericordias y fidelidad de Cristo, el retorno de Jesús, la morada del Espíritu Santo, nuestro hogar celestial, la familia de la fe, la vida que tenemos, la salud que poseemos, la familia natural, y el sustento diario, son unas cuantas entre las tantas que pudiéramos enumerar.

Pero no es menos cierto que también es inevitable ser sobrecogidas por el dolor y la tristeza. Después de todo Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicción (Jn 16:33), y él mismo lloró (Jn 11:35), y su alma se entristeció hasta la muerte (Mr 14:34). Con todo, existe una gran diferencia entre sufrir momentáneamente; como lo expresa la Escritura (2 Co 4:17), y gozarse eternamente. Para el creyente el sufrimiento es limitado a este mundo y tiene fecha de expiración, mientras que el gozo es una actitud y condición del corazón que es capaz de enfrentar y superar las aflicciones temporales -por fuertes que sean- con expectación y esperanza porque:

  • la fuente de nuestro gozo es Dios,
  • el gozo se extiende hasta la eternidad, y
  • las cosas que alegran nuestro corazón superan las de esta limitada y corta vida

Sí, pareciera imposible mantenernos gozosas en medio de las dificultades y las tragedias de la vida. Pero cuando consideramos las aflicciones del tiempo presente a la luz del peso de gloria de la eternidad, nuestro corazón es capaz de fortalecerse y enarbolar la bandera perenne del gozo de Cristo. “Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén” (Sof 3:14).

Oración: Gracias Padre mío porque “aunque por la noche durará el lloro, a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5b). Gracias porque mis problemas muy pronto pasarán. Por Cristo Jesús, amén.

Alabanza: Mi Dios es Alegre, ABarros – https://www.youtube.com/watch?v=oHWoKU_riCY

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