Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?”  (Lucas 10:25).

¿Qué haré? es la pregunta del hombre a través de todas las edades. ¿Qué haré para heredar la vida eterna? Esta pregunta lleva implícita dos ideas erradas:

  1. Debo obrar para obtener la vida eterna.

Si bien es cierto que Génesis es el recuento de todo el quehacer y la actividad creadora de Dios, no es menos cierto que en cuanto al hombre, su única responsabilidad era ocuparse de cultivar y mantener su comunión con Dios en la mejor de las condiciones (Gn 2:15).

Así que, Jesús responde la pregunta del intérprete de la ley en Lucas 10:25 de dos maneras:

  • Con la Escritura.Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” (Lc 10:26). Jesús siempre nos lleva a buscar las respuestas a nuestras interrogantes en Su Palabra. Ella es nuestra autoridad final.
  • Fijando su atención en Dios.Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás” (Lc 10:27-28). Jamás Jesús ni el Espíritu Santo contradecirán lo que dice la Biblia.
  1. Es imposible obtener la garantía de la salvación.

Según la Concordancia Exhaustiva Strong y el Diccionario Expositivo Vine, la palabra heredar aquí es “kleronomeo”,  que significa estrictamente: recibir por suerte (kleros, suerte; nemomai, poseer). Queda evidente ciertamente que “la suerte” puesta en obras no nos puede asegurar la vida eterna (Ro 3:20). Pero… ¡la fe de Jesucristo sí! (Gál 2:16). Ella nos da la garantía y seguridad total de nuestra salvación.

Entonces, ¿qué harás? Lo único que tienes que hacer… depositar tu fe completamente en Cristo Jesús. ¡Eso harás! Eso y no la suerte, te garantiza la vida eterna.

Oración: Gracias Padre por la sencillez y claridad de Tu Palabra. Gracias porque ella pone fin a todas mis dudas, preguntas y temores. Depositaré toda mi fe en Jesús y alimentaré más mi comunión Contigo. En el nombre de tu Hijo amado, amén.

Alabanza: Aquí Estoy, En Espíritu y Verdad – https://www.youtube.com/watch?v=NRT9eGP_6cU

Violeta Guerra para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

Compartir
Artículo anteriorRegocíjate y Canta
Artículo siguienteLa Cruz