Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada“. (Lucas 10:38-42)

Marta es, en gran manera, el reflejo histórico de la mujer actual: con una agenda llena de miles de cosas por hacer cada día. Cosas como… esposo, hijos, casa, trabajo, ministerio, amigos, familia, gimnasio, estudios, tiempo “para mí”, tiempo libre, diversión, esparcimiento, chequear Facebook, actualizar Twitter, buscar en Pinterest, llamar por Skype… Puede que te identifiques con todas las anteriores, solamente con algunas o que tengas tus días ocupados con otras cosas. Pero de algo estoy segura: eres una mujer ocupada.

A veces tenemos la idea equivocada de que debemos escoger entre ser como Marta o ser como María, pero no es así. En realidad, deberíamos buscar ser una mezcla equilibrada de las dos: tener las manos de Marta para servir y el corazón de María para adorar y sentarnos a los pies del Maestro. Él quiere pasar tiempo contigo todos los días, y espera que tú también estés deseando ese encuentro. ¿Tus muchas ocupaciones te lo impiden? Algo anda mal entonces.

¿Cómo damos prioridad a Dios en medio de nuestra caótica y llena agenda?

1. Levántate al menos 15 minutos antes que tu familia cada día para asegurarte ese tiempo “extra” con Dios que después va a desvanecerse con las ocupaciones del día.

2. Comprométete a no hacer nada antes de tener ese encuentro con Dios. Resiste la tentación de hacer la lista de la compra, fregar los platos sucios o revisar el email.

3. Deja todo preparado la noche anterior para no perder tiempo ni dar oportunidad a distracciones – en el lugar en el que vayas a hacer tu devocional, deja tu Biblia abierta en el pasaje para el día siguiente, tu cuaderno y un bolígrafo. Pon también el himnario y algún recurso que te ayude a centrarte en la oración (una lista, algún libro, etc.)

4. Crea lazos con otras personas para que puedas rendir cuentas de que realmente has tenido un tiempo a solas con Dios.

5. Utiliza los “tiempos muertos” durante el día para orar, cantar, memorizar o escuchar sermones: en el auto, autobús o el metro, en la cola para el mercado, esperando en la consulta del dentista, entre clase y clase, en tu hora de almuerzo en el trabajo…

6. Coloca los versículos que estás memorizando en lugares estratégicos para que los veas mientras cocinas, friegas, planchas, tejes…

7. Lleva folletos evangelísticos contigo y entrégalos a las personas con las que te cruces.

8. No te comprometas a más cosas de las que puedes hacer, aunque sean “buenas” o “espirituales”. Ora por cada oportunidad que te llegue y ve si realmente el Señor te quiere ahí.

Oración: Padre, ayúdame a hacer el equilibrio para adorar como María y servir como Marta. Que mi tiempo contigo sea mi prioridad cada día y sepa aprovechar cada oportunidad para servirte en medio de mi agenda. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Vuelve a Llamar, JAR – http://www.youtube.com/watch?v=HKNNKgLp3VY

Edurne Mencía para Maestras del Bien -©2017 Originalmente publicado 8/5/13 www.maestrasdelbien.org

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