Mejores son dos que uno… porque si cayeren, el uno levantara a su compañero, pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante“. (Eclesiastés 4:9-10)

¿Qué debemos hacer, cuando una amiga sufre y nos pide ayuda? Lo primero es, debemos resistir la tentación de criticar, citar versículos bíblicos fríamente y fuera de contexto, ofrecer soluciones simplistas, y llegar a conclusiones precipitadas.

A veces hacemos más daño al hablar que si nos quedásemos calladas. Habrá momentos en los que por la naturaleza del problema o nuestro limitado conocimiento no tendremos nada que decir. Pero descuida, nuestro deber no es saberlo todo y en ocasiones el silencio es el mejor consejero, pues permite que podamos escuchar claramente la voz de Dios.

En el momento del dolor, lo que más necesita nuestra amiga, es un hombro acogedor, un oído comprensivo y el apoyo afectuoso de una mano amiga. Ora por tu amiga y llámala durante la semana. Ofrécele ayuda práctica; cómo cuidar sus hijos mientras va al doctor o hace alguna diligencia, invítala a comer y recuérdale que estas orando por ella.

Amada, citar versículos es fácil, pero nuestro apoyo y amor son los recursos más valiosos que podemos brindar. Proverbios 17:17 nos dice que: “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”. Sé esa amiga.

Oración: Señor, danos sabiduría para saber cuándo hablar y cuando callar, para poder ser una amiga de bendición y Maestra del Bien en el momento de la angustia. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Dulce Refugio, DMontero – http://www.youtube.com/watch?v=TQe4x16WtpY

Violeta Guerra para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org –Publicado originalmente 9-12-13