Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía“. (Marcos 1:30-31)

Con un beso el príncipe rompió el hechizo de la princesa en La Bella Durmiente, y con amor la Bella rompió el hechizo que había convertido al príncipe en una horrenda bestia, en La Bella y la Bestia. Cuentos de Hadas… Bellas historias de amor y redención que transformaron no solo a los afectados, sino a los demás a su alrededor.

Estas historias y otras similares hacen eco de los encuentros de Jesús con las personas a su alrededor; quienes fueron libertados del pecado, las creencias falsas y enfermedades. Este fue el caso de la suegra de Pedro quien estando en casa yacía en cama con fiebre (Marcos 1:30), imposibilitada de servirle a Jesús y demás invitados de Pedro.

Pero Jesús cual en un cuento de hadas, llegando donde ella se encontraba se le acercó, le tomó la mano y la levantó. Dice Marcos que “inmediatamente” le dejó la fiebre, y ella les servía (Marcos 1:31). Esta mujer fue transformada por el toque de amor y compasión de Jesús. Y no solo le dejó la fiebre inmediatamente, sino que ella también de modo inmediato respondió positivamente, incorporándose y “sirviéndoles”. El resultado de su transformación fue servicio inmediato.

La suegra de Pedro fue restaurada no solo física sino espiritualmente. Lo que ella experimentó fue la libertad para servir y los beneficiarios fueron Jesús y sus acompañantes. Al igual que esta mujer, nosotras también hemos sido libertadas por Jesús; nuestro príncipe, para amar y servir a otros con necesidades materiales y espirituales.

Amadas, de la misma manera en que Jesús repuso su cuerpo y corazón quebrantado por la enfermedad y el pecado, el Príncipe de nuestras almas ha restaurado nuestra vida a la comunión con Dios y con nuestros semejantes. Hagamos nosotras también como esta mujer, y de manera inmediata sirvámosle a ambos.

Oración: ¡Oh Jesús, Príncipe Amado! gracias por hacernos verdaderamente libres. Permite que las evidencias de Tu poder transformador sean visibles en nuestra adoración, y trato con nuestros semejantes. A Tí sea la honra, la gloria y el poder. Por los siglos de los siglos, Amén.

Alabanza: Vengo Adorarte, BLEST – http://www.youtube.com/watch?v=PND1VJaye5o

Violeta Guerra para Maestras del Bien ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org -Originalmente Publicado 9-3-13