Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró, de Rahab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, y Obed a Isaí…. Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo“. (Mateo 1:3-5,16)

La Gracia es un favor inmerecido de Dios hacia el hombre. Es la proclamación más victoriosa y hermosa del Padre hacia nosotras. Esta Gracia… esta Sublime Gracia, no solo nos ha limpiado de nuestros delitos y pecados sino que es un freno para dejar de practicar el pecado y vivir una vida en santidad.

En todos los tiempos hemos visto a un Dios que aborrece el pecado, pero que ama profundamente al pecador. El Nuevo Testamento se inicia con un detalle minucioso de la genealogía del Salvador del mundo y… ¡Oh Sorpresa! Se nombran tres mujeres pecadoras pero regeneradas por Cristo. ¿Notaste lo que dije? El no escogió nacer en el seno de una familia, ante los ojos humanos puritana. El escogió una familia de pecadores regenerados y santificados. Definitivamente ¡los caminos de Dios son incomprensibles!

Así pues,

  • Fue esta Gracia Salvadora que hizo que Tamar, una mujer adúltera, fuera tomada en cuenta para ser parte de la familia terrenal de Jesús.
  • Fue esta Gracia de Dios lo que hizo que Rahab, una ramera estuviera incluida en la línea materna de los antecesores de Cristo. Rahab creyó, y su redención fue asegurada. Dios por su soberana voluntad y para lección nuestra, la incorporó en la línea santa de su amado Hijo. Y,
  • Fue la Gracia de Dios que hizo que Rut, una moabita, idólatra y apartada de Dios, fuera incluída en la línea de los elegidos por Dios, para formar parte de la familia de la que nació el Salvador.

¿Aprueba Dios los actos pecaminosos de estas mujeres? No, de ninguna manera. Lo que hace es decirnos que él es Soberano y Misericordioso y le place redimir incluso al más profundamente pecador.

Doy gracias a Dios, porque su Gracia también alcanzó a esta irremediable pecadora, que ahora goza el privilegio de poder ser llamada Hija de Dios. Puedo decir como el apóstol Pablo: “Por la gracia de Dios, soy lo que soy” (1 Co. 15:10).Y como dice la primera estrofa de este precioso himno: “Sublime Gracia del Señor, que a una infeliz salvó. Fui ciega mas, hoy miro yo, perdida y él me halló”.

Oración: Grande eres mi Señor, me has dado tanto sin merecerlo. Alabo Tu nombre porque por Tu gracia inmerecida, por Tu Sublime Gracia fui redimida y elevada a la posición de hija del Altísimo. Por Cristo Jesús, Amén.

Alabanza: Sublime Gracia, BLEST – http://www.youtube.com/watch?v=ABLEq_z9t1Y

Jeanette Lithgow para Maestras del Bien ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org -Originalmente publicado 7-28-2013

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