“..; unge tus ojos con colirio, para que veas.” (Apocalipsis 3:18b)

Necesitamos cultivar nuestra visión.

A menudo divagamos sin rumbo certero porque no tenemos un objetivo claro. Esto se hace especialmente evidente en:

  • Los proyectos que trazamos; al planificar y trabajar y nunca alcanzar la meta.
  • En los mensajes que predicamos; cuando no podemos articular el objetivo de la enseñanza.
  • En los viajes que realizamos; al gastar mas de lo debido por no planificar de antemano.
  • En la vida espiritual; al seguir ingiriendo leche espiritual, desconocer nuestros dones e ignorar el propósito de Dios.

Pero sobre todo, se nota nuestra falta de visión en las decisiones que a diario tomamos.

La falta de visión es mas grave que la falta de vista o ceguera. Los ojos consideran meramente lo que está delante, en el momento. Pero la visión ve lo que está detrás; en el futuro, la manera de alcanzarlo y los beneficios que pudieran resultar.

Es por eso que donde Israel veía problemas, los profetas veian oportunidades. Donde Israel veía tentación, los profetas veían un llamado a la pureza y santidad de vida. Donde Israel veía juicio, los profetas veían el cumplimiento de las promesas de Dios.

La vista nos traicona al presentarnos los obstáculo y la crudeza de las circunstancias, pero la visión nos anima permitiéndonos extendernos hacia lo que está delante. La vista estorba nuestra avanzada, nos desanima y nos saca de la carrera. Mas la visión nos mantiene firmes y adelante con y nuestros ojos puestos en la meta, en el Señor Jesús y en el galardón.

Oración: Padre, admito que necesito vivir mas por fe y menos por vista. Ayúdame hoy a cultivar una visión espiritual. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Dame Tus Ojos, MGándara – https://www.youtube.com/watch?v=bPTn0u1GRQ0

Violeta Guerra para Maestras del Bien ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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