Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.”  (Lucas 5:18-20)

¡Qué bueno es saber que otros oran por nosotras!

Orar unas por otras es sinónimo de amor e interés.

  • Amor por cuanto muestra preocupación por nuestra circunstancia al punto que otras toman de su tiempo para llevarnos delante del trono de Dios, e
  • Interés por cuanto muestra solidaridad, tal que nos ayudan a llevar nuestra carga

La Biblia está repleta de oraciones intercesoras. La comunidad de fe siempre se ha movido y mantenido en base a las oraciones los unos por los otros. En ocasiones por valor frente a la debilidad personal, en otras por fortaleza frente a la impotencia o la incertidumbre, y en otras por vigor frente al agotamiento.

En mi experiencia personal, a menudo pedimos oración cuando nuestras fuerzas no dan más y necesitamos como en el caso del paralítico, que nuestras hermanas sostengan nuestras manos y nos lleven delante del trono del Señor. Pablo nos insta en Gálatas a “sobrellevar los unos las cargas de los otros” sabiendo que así no solo ayudamos a nuestras hermanas, sino que “cumplimos la ley de Cristo” (6:2).

Cuando veamos a nuestras hermanas agobiadas, perturbadas o retraídas, en lugar de murmurar, cuestionar o hacer conjeturas, mostremos la misma diligencia que mostraron los amigos del paralítico y depositémosla delante de Jesús., pues Santiago nos asegura que “la oración de fe sanará al enfermo” y que “la oración eficaz del justo puede mucho” (5:15-16).

Oración: Dios de misericordia y toda gracia, te presento a mi hermana y amiga ————–. Levántala, vivifícala y se propicio a su necesidad. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Solo Cristo, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=y3oPT_z7mlE

Violeta Guerra para Maestras del Bien ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org