La fiesta de “Hannukah” es una celebración para recordar la re-dedicación del templo de Jerusalén después de que fue retomado de la mano de los griegos hace mas de 2000 años. Se encontraron solamente un tarro de aceite verde sellado para encender el candelabro (menorah). La cantidad fue suficiente para una noche pero milagrosamente el aceite duró ocho días y por esto, hasta el día de hoy los judíos celebran el evento encendiendo una vela del “menorah” cada noche por 8 noches. El templo estaba en ruinas cuando lo encontraron porque habían sido profanado por los gentiles, y según la tradición, los judíos buscaban el aceite para encender el candelabro para iluminar el templo, pero cada tarro que encontraron había sido abierto y entonces por su ley estaban profanados. Un solo tarro fue encontrado cerrado con el sello del sumo sacerdote confirmando su pureza y ese fue el aceite que fue usado. Esto me trae a la memoria como nuestro Señor Jesucristo fue el único hombre que había sido encontrado digno de abrir el sello del libro de la vida (Ap 5:9). Y aun mas, la única fuente de luz en el tabernáculo fue la lámpara que representaba a Jesús y aquí como ese mismo Cristo es el “aceite” que traería la luz a Su pueblo.

La fiesta de “Hannukah” también se llama la fiesta de las luces o la de dedicación. Aunque esta fiesta no se encuentra en la Biblia, está descrita en los libros de las Macabeos donde la revolución de los judíos contra la opresión de los griegos fue escrito y donde los hijos de la familia Macabea, según la leyenda, fueron descuartizados y fritos en un sartén porque rehusaron comer carne de puerco. La madre no solamente fue presente cuando fueron torturados, sino ella los estimulaba a no negar su fe.

El candelabro que se usa en esta fiesta es el “menorah,” un candelabro que tiene una vela en el centro que sobresale por encima de las otras velas “shamas” y tiene cuatro velas en cada lado de esta vela central. La palabra “shamas” literalmente significa siervo y es la misma palabra usada por alguien que trabaja en el templo judío. Usualmente es alguien que esta parada al lado de la persona leyendo la “torah” para asegurar que la ha leída sin error. Que analogía de nuestro Señor Jesús; un hombre que vivió por encima de todos los otros hombres, sin pecar, vivió una vida del siervo, sacrificando a si mismo para la redención de Su pueblo y hoy es la luz del mundo. Es Dios mismo que inspiró la Biblia para garantizar su inerrancia y luego El es quien se encarga de mantener la iglesia en Su camino. A diferencia del “shamas” en el templo que era un asistente del sacerdote, Jesús es EL Sumo Sacerdote de los creyentes dándole el poder de vivir como El vivió.

De todas las fiestas judías, esto es la única que se celebra en la noche. Ellos encienden la vela después que descendiera el sol. La oscuridad y las tinieblas son muestras del pecado y solamente la luz de Cristo puede iluminarla. En el principio, las tinieblas cubrían el superficie del abismo y fue Jesucristo que hizo reflejar Su luz en este primer día de la creación y en el final es el mismo Jesús que iluminara la nueva ciudad de Jerusalén cuando el sol se desaparece (Ap 21:23).

En la nueva Jerusalén,  y el sol y la luna desaparecerán porque El Cordero la iluminará (Ap 21:24). En este tiempo la necesidad de aceite para desechar las tinieblas se desaparecerá porque “El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor… para conceder que a los que lloran en Sion se les dé diadema en vez de ceniza, aceite de alegría en vez de luto, manto de alabanza en vez de espíritu abatido; para que sean llamados robles de justicia, plantío del Señor, para que El sea glorificado” (Is 61:1, 3).

Hasta que llegue este día, viviremos en un mundo de tinieblas con necesidad de la luz. Cuando la luz del Cordero llega a nosotros, las tinieblas en nuestra mente comienzan desaparecerse. Mientras mas estudiamos la palabra y la aplicamos a nuestras vidas, la luz del Cordero brilla aun mas en nuestras vidas. “Hannukah” representa para nosotros la luz de Cristo, la luz de nuestro redentor, la luz del Cordero que ha vencido el mundo y por eso tenemos paz y confianza aun en medio de las tribulaciones (Jn 16:33). No importa cuan difícil es la situación por la que estamos pasando, no importa cuan densa es la oscuridad, Cristo Jesús puede y hará brillar Su luz en tu vida. Confía en El que ha vencido la oscuridad (Col 2:15). La luz de Cristo brillará para siempre! (Ap 11:15)