La salvación es eterna y por ende no se pierde, porque según Efesios 1:4 fuimos elegidas antes de la fundación del mundo, mucho antes de nacer, aun antes de hacer cualquier cosa buena o mala. Por esto no depende de nosotras sino depende totalmente de Dios quien es perfecto, fiel y soberano. Nuestros pecados no cancelan nuestra salvación, porque nunca dependía de ellos, sino de la elección de Dios quien tiene la capacidad de mantenernos hasta el final con el sello del Espíritu Santo, y presentarnos donde El Padre sin mancha.

Muchas veces oímos personas decir que esto no es justo. Y realmente si Jesús no hubiese muerto en nuestro lugar, ellos estarían en lo correcto, sin embargo como El pagó nuestra deuda, estamos hablando sobre Su misericordia y no Su justicia. Sin embargo, es importante recalcar que la salvación no es una licencia para vivir vidas pecaminosas, sino es un llamado de caminar en santidad, dentro de un mundo de tinieblas para resplandecer la luz de Cristo a un mundo cegado por el príncipe del mismo (2 Co 4:4-6).

El liderazgo también es un llamado de Dios. Sin embargo, a diferencia del llamado de la salvación, hay calificaciones personales, y entonces es algo que sí se puede perder. Sabemos que el liderazgo bíblico ha sido dado a los hombres, sin embargo las mujeres tienen posiciones de liderazgo, trabajando en sumisión a ellos y apoyándolos en la visión que Dios les ha dado. Con esto en mente, la mayoría de los ejemplos bíblicos de liderazgo son masculinos sin embargo los principios bíblicos aplican a las mujeres lideres también.

Sabemos que es posible perder la posición porque Pablo mismo dijo en 1 Corintios 2:27golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.” Para discipular a un líder joven y para evitar malos testimonios en la iglesia, Pablo instruyó a Timoteo en como elegir los líderes y pastores que iba dirigir en 1 Timoteo 3:2-4irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso. Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad.” Aunque esta lista incluye algunas características exclusivas a los hombres, hay principios que aplican a las líderes también.

Con todo lo dicho, es obvio que el liderazgo depende de su caminar con El Señor. Una líder, que se encuentra no calificada durante el oficio por elección equivocada o porque se apartó de Dios en su caminar, puede perder la posición. Si no fuera así, Pablo no hubiera dicho de cuidarse para no descalificarse. La historia de David y Saúl son ejemplos que tipifican no solamente la pérdida de la posición sino la respuesta del líder a la crisis confirmando o negando el llamado. Escucha lo que El Señor dijo a Saúl a través de Samuel en 1 Samuel 13:13-14Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento que el SEÑOR tu Dios te ordenó, pues ahora el SEÑOR hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre. Pero ahora tu reino no perdurará. El SEÑOR ha buscado para sí un hombre conforme a su corazón, y el SEÑOR le ha designado como príncipe sobre su pueblo porque tú no guardaste lo que el SEÑOR te ordenó.” La respuesta del rey Saúl con el anuncio fue ignorar lo que El Señor anunció y seguir como si nada había pasado y perdió no solamente su oficio sino el legado de su familia para siempre.

Luego El Señor instaló a David quien caminó con Dios por años, sin embargo llegó un punto donde el orgullo lo venció y se apartó de Dios y cometió adulterio con la esposa de uno de sus lideres, trató de engañarlo y cuando esto no funcionó, maquinó un plan para matarlo. Escuchemos y comparemos con la actitud de Saúl, la respuesta cuando el profeta Natán lo confrontó, “entonces David dijo a Natán: He pecado contra el Señor.” (2 Sm 12:13). Apreciamos que no solamente cada uno tuvo una reacción diferente sino que los destinos fueron diferentes también según el tipo de reacción que tuvieron. Saúl y su familia se mueren en la siguiente batalla, mientras David vivió hasta una edad avanzada y el legado de Saúl perdió mientras que el de David fue pasado a su hijo Salomón. Aunque David fue perdonado, esto no implica que él no pagó las consecuencias de su pecado y tampoco que el llamado quedó igual. Después de su caída, los pecados que David cometió en privado, su familia los repitió en publico. Basado en lo que Gálatas 6:7 nos explica “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.”

Muchas creen que su pecado no es tan grave y como Dios es amor y lleno de gracia, El nos perdonará cuando lo pedimos, produciendo un “borrón y cuenta nueva.” Esto no es lo que vimos con Saúl y tampoco con David. Dios es justo y aunque nos perdona, el pecado tiene sus consecuencias. La vida de David cambió dramáticamente, igual que como cambió en otras históricas bíblicas, como la de Miriam. Ella fue una líder de mujeres, profetisa, música y poeta y fue usada poderosamente desde muy joven y por muchos años, sin embargo llegó un tiempo de su vida cuando el orgullo y el celos llenaron su corazón y ella comenzó a chismear contra su hermano Moisés, que Dios había puesto sobre ellos y El Señor la castigó con lepra por 7 días. Ella fue perdonada, sin embargo por los próximos y últimos 38 años de su vida, el único sitio donde la biblia la menciona después de este evento fue que ella murió en el desierto de Zin donde fue sepultada (Nm 20:1). La palabra es bien clara “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro 6:23).

Aunque en las 3 historias –los líderes- no murieron físicamente en el momento, ni espiritualmente con la perdida de la salvación, sin embargo sí experimentaron la muerte de su ministerio, de su reputación, y de su familia (Saúl). Todos perdieron la paz familiar y también murieron los sueños que tuvieron entre otras posibilidades. Isaías nos advirtió en 30:1 “¡Ay de los hijos rebeldes– declara el SEÑOR– que ejecutan planes, pero no los míos, y hacen alianza, pero no según mi Espíritu, para añadir pecado sobre pecado”. Y El es mas enfático para los líderes a través de Santiago 3:1 “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo.” Y El nos ha dicho en Lucas 12:48 el porqué: “pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él.”

El estándar de los líderes es mas elevado porque son representantes de Dios para las ovejas (1 Tm 4:12). Se supone que los líderes tienen mayor conocimiento de lo que El Señor quiere y deben tener una relación mas cercana con El, caminando estrechamente con El Espíritu Santo, para ser capaz de liderar la grey. Para liderar, necesitan hablar al pueblo de parte de Dios; “Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte” (Ez 3:17). Y los versículos 18-21 nos advierte el deber de los líderes. Cuando un líder está en pecado, no está caminando en El Espíritu Santo y por ende no puede oír lo que El Señor está diciendo (Nm 11:17), y su dependencia en este tiempo no está sobre El Espíritu Santo sino en la carne, algo inaceptable a nuestro Dios (Pr 2:6-12). Moisés es un buen ejemplo de la diferencia en como Dios trata los líderes en comparación a las ovejas. El pueblo de Israel tuvo falta de fe en Yahweh por 40 años, vivían en constante rebelión y por eso no entraron en la tierra prometida. Mientras la fe de Moisés falló pocas veces, con la última eél recibió el mismo castigo, aunque hay una diferencia importante que recordar: Moisés fue salvo mientras el pueblo no. Su falta de fe era pública y esto disminuyó la gloria de Yahweh, un asunto serio a los ojos de Dios. Moisés lamentó su pecado (Dt 3:23-29) como él había dedicado toda su vida para entrar el pueblo en la tierra prometida; él había visto tantos milagros de Dios y en el momento de la culminación de la historia, él se lo perdió. En vez de hablar a la roca, el gritó disminuyendo la grandeza del milagro que El Señor iba a hacer. Aunque él caminó en el Espíritu por 40 años, en este momento actuó en la carne, produciendo en las ovejas una confusión de donde venía su poder. Las ovejas aprenden observando sus lideres y luego los imitan, demostrando la importancia por lo cual Dios exige un caminar ejemplar en Sus líderes.

El es un Dios misericordioso (Lm 3:22-25), sin embargo, la misericordia no es solamente para Sus líderes sino para Su pueblo también, y mantener un líder o una líder en una posición donde puede causar a otros caer, no sería misericordioso de Su parte. 2 Corintios 5:10 nos recuerda “todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo,” y como habíamos leído arriba, aquellos que recibieron más serán juzgados según su llamado (Mt 25:15-30). Entonces Pablo nos recuerda en Efesios 4:1 que todos debemos vivir “de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados,” incluyendo los líderes y Hebreos 13:17 nos recuerda que los líderes “velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta”.

Y entonces ¿cuáles son los líderes que son restaurados y cuales son aquellos que pierden el oficio permanentemente? Evaluando las diferentes historias me parece que la restauración depende de varios factores: el grado de la caída, el grado de arrepentimiento y el posible riesgo futuro al pueblo de Dios. Cuando hay un arrepentimiento genuino y el/la líder busca ayuda de sus superiores, demostrando humildad y poniendo límites para proteger a la grey, Dios en Su misericordia lo/la restaura. Con Moisés, su superior fue El Señor mismo y él fue varias veces donde El (Dt 3:23-25), suplicándole quitar el castigo. Sin embargo aunque El Señor rehusó quitárselo El siguió usando a Moisés hasta su muerte probablemente por el grado de arrepentimiento, su humildad, su amor y compasión para el pueblo, su corazón de servicio y por ende, menos posibilidad de otra caída en el poco tiempo que le quedó hasta su muerte eminente. Vemos otra muestra del liderazgo bíblico aun después de la caída en Deuteronomio 4:21-24 donde Moisés advierte al pueblo a no olvidar el pacto del Señor después que él muera.

¿Y para con nosotras, el Señor ha cambiado? ¡Claro que no! El es el mismo, ayer, hoy y para siempre (He 13:8). En el libro de Hebreos 13:3-11, el autor describe la disciplina del creyente, y en los versículos 12-27 él explica la exigencia de Dios para la pureza moral, y en el versículo 28, él manda al creyente a tener gratitud con temor y reverencia basado en un Dios que es fuego consumidor (29). Dios ha llamado y ha equipado a sus líderes para caminar en el Espíritu y mientras nos mantengamos a Su lado podemos cuidar a la grey. Sin embargo tan pronto nos separamos de Su camino, Su voz se hace más distante y menos clara, perdemos Su protección, perdemos el poder y en muchos casos la posición de liderazgo.

“El que tiene oídos, que oiga” (Mt 11:15) y “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” (1 Co 10:12-13). Dios es fiel y para aquellos que tienen posiciones del liderazgo, cuídalo con temor y temblor (Sal 2:11).