“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas no faltan” (Isaías 58:11).

El pasado ha dejado cargas y tristezas en el alma de muchos hijos de Dios, que han transcurrido con sus pruebas en los días que ya se fueron. Miramos el presente, pero, tal vez, las dificultades no han disminuido y las tristezas gravitan sobre el corazón, mientras preguntamos ¿qué nos depararán los próximos tiempos? Es que acude en nuestra ayuda para decirnos: “ Yo te pastorearé siempre” . Oigámoslo bien, si Él dice siempre no dudemos que lo hará. ¿Has perdido tu camino? ¿Estas como en un oscuro bosque donde no puedes encontrar la senda? Estate quieto, tranquilízate un poco. Dios conoce el camino y te dirigirá a él. Es necesario entender bien esto, que Él es Buen Pastor y que no solo va a cuidarnos, sino que “nos pastoreará siempre”. Pastorear significa que, conociéndonos como sus ovejas, buscará en cada momento lo que sea necesario para nosotros. Él nos guiará por sendas de justicia por amor de Su nombre. Nos conducirá en cada paso del camino cada hora del día, y cada día del año, y cada año de nuestra vida. Si nos encomendamos a Él, y queremos ser pastoreados, el Señor lo hará siempre.

Una segunda bendición tiene que ver con el refrigerio del alma: “En las sequías saciará tu alma”. El fuego de la prueba genera profunda sed espiritual. Como el ciervo que brama por las corrientes de las aguas, así clama el alma oprimida en la aflicción. Su promesa es cierta, como Jesús dijo: “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (Jn 4:14). El agua divina no está fuera, sino dentro del sediento, y de “su interior correrán ríos de agua viva”. Es posible que estés anhelante y necesites refrigerio para poder seguir. Dios promete saciar tu alma en las sequías.

¿Hay más? Sí, ¡bendita gracia! También “dará vigor a tus huesos”. David dice del sufrimiento:“Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; …y mis huesos se han consumido” (Sal 31:10). En esos momentos de intensa prueba, Dios promete dar vigor a tus huesos para que sigas caminando.

Finalmente, la bendición divina alienta para m irar hacia delante donde las aflicciones terminarán y entonces “serás como huerto de riego y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”. Ni la sequía, ni el rigor del frío podrán extinguirlas. Tu vida no será un estanque donde el agua pueda sacarse y desaparecer, sino un manantial que, a pesar de estar sacando continuamente el agua, está siempre lleno. Es el futuro glorioso conforme a Su providencia.

Debo ir ahora con mis cargas y tomar por fe esta promesa que sin duda será cumplida en el tiempo de Dios. Hoy puede haber grande bonanza en la vida, pero acaso no pasen muchas horas en que la alegría de paso a la tristeza. Pero, no es difícil para el Señor cambiar la noche en día. El que manda las nubes también puede despejar el cielo.

Oración: Ten ánimo, alma mía. Más adelante todo será mejor, porque el Buen Pastor que promete esto es fiel para cumplirlo. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: El Señor es mi pastor, DMontero – https://www.youtube.com/watch?v=gb5wl_ZTW38

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