“Jehová está en medio de ti, poderoso. Él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17).

Este es un versículo que leí muchas veces, que lo canté en la iglesia, pero que no me había parado detenidamente en él. Cuando lo hice me ha impactado profundamente ¡Que impresionante texto! ¡Que dimensión y que extensión! El Señor en medio de Su pueblo, en toda Su majestad y poder. No solo está presente, está poderoso, rodeado de Su omnipotencia, por lo que puede hacer cuanto quiera y nadie puede oponerse a Su voluntad. Eso es suficiente para alentarnos e inspirarnos paz y esperanza. Todo Su infinito poder está en Él y con Él, y Él está con nosotros. Situado en medio ocupa el lugar de honor, pero también está a la misma distancia de todos los Suyos. Ninguno está más lejos de Su poder o distante de Su comunión. Él en medio pone a nuestra disposición los recursos de Su gracia y los hace llegar a cada uno conforme a Su sabiduría. El que está en días de alegría recibe los recursos necesarios, pero el que está pasando por el valle de las lágrimas, tiene también la misma bendición. Dios no está lejano, sino próximo, cercano a cada uno.

Desde el lugar en que está se ocupa de la salvación. Salva a los perdidos y nos salva a nosotros cuando estamos en inquietud y angustia. Su nombre, Jesús, significa Jehová es salvación, “porque Él salvará a Su pueblo” (Mt 1:21). Está a nuestro lado decidido con todo Su poder para salvarnos, por tanto, no debemos temer a ningún peligro. Ningún dardo del maligno podrá alcanzarnos porque Él nos rodea con Su protección. Siempre es Salvador, y siempre salva. Es la experiencia de todos los creyentes. Cuando estamos en lugar donde no se puede hacer pie, Él se pone, como Roca de los siglos para que podamos afianzarnos. Cuando las lágrimas inundan los días y estremecen las noches vendrá siempre para enjugarlas y alentar el corazón. Esto no es todo. Siempre permanece así, lleno de compasión y gracia, porque es amor, no deja de amarnos. Es tanto lo que nos ama que guarda silencio para que nosotros sintamos Su amor, no con palabras que lo proclaman, sino con hechos que lo evidencian. Vino a nosotros con amor, nos restauró con amor, nos condujo con amor, nos dio esperanza con amor. Calla de amor, guarda silencio para que sintamos como experiencia personal lo mucho que nos ama.

Pero ¡qué impresionante cierra del versículo! Dios se regocija sobre nosotros, con Su gozo infinito. No cesa de amarnos. En Su amor se goza. Pero aún encuentra Su tema para la canción en nosotros. Cuando Dios creó, no cantó, sino que solamente dijo “todo es bueno en gran manera”. Pero, cuando vino a nosotros como Salvador, la Santísima Trinidad sintió tanto gozo que solo podía expresarlo en canción. Esto es asombroso. Jehová, Jesús, canta una canción de boda sobre Su esposa elegida. Ella es para Él, Su amor, Su gozo, Su descanso y Su canción. ¡Es asombroso! Pero es nuestra experiencia.

Bien puedo ahora pedir al Señor que, por Su inmenso amor, me enseñe a amarlo y a regocijarme en Él, siempre, en cualquier circunstancia. Quiero cambiar mis problemas por la calma profunda que sólo Él puede y quiere darme. Es ahora que dejo mis lágrimas, para alabarle con un cántico de gratitud.

Oración: Señor, sin palabras, porque es con el salmo de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

Samuel Perez Millos, Ministerio Aliento para Maestras del Bien ©2018 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org